domingo, 13 de marzo de 2016

Rendirse no es una opción para Shayne Skov, linebacker tapatío de los 49’s


El jugador, quien dio una clínica en la CDMX, espera integrar el primer equipo con el head coach Chip Kelly
Corey Lemonier y Shayne Skov, en el estadio Roberto Tapatío Méndez. Foto: Nira Khurana
Corey Lemonier y Shayne Skov, en el estadio Roberto Tapatío Méndez. Foto: Nira Khurana
CIUDAD DE MÉXICO.
La vida del linebacker Shayne Skov ha dado muchos giros. Desde mudarse a Guadalajara, donde vivió hasta los 10 años, su paso por un internado en Nueva York y su llegada a la NFL como no drafteado.
Su camino ha estado lleno de posibilidades no concretadas, como él mismo lo señala: si se hubiera quedado en Estados Unidos, si no hubiera elegido a Stanford, si hubiera optado por la NFL en lugar de volver a su último año como universitario... quizá su suerte sería distinta.
Skov forma parte del equipo de prácticas de San Francisco. Después de quedar fuera del Draft, el defensivo pasó por los 49’s, luego por los Bucaneros de Tampa y de regreso a los Niners; todo esto después de ser la imagen... el símbolo de la Universidad de Stanford.

“Me he dedicado a seguir mis metas. Mi carrera ha tomado varios caminos, pero creo que siempre he estado enfocado en mejorar”, reconoce, en perfecto español, el jugador de 25 años, quien dio una clínica en los campos de Pumitas, como parte de del campamento DAC (Diviértete, Aprende, Convive) al lado de Corey Lemonier, también linebacker de los 49’s.
Cuando Skov tenía 10 años se mudó de San Francisco a Guadalajara, junto con toda su familia, debido a que a su madre, Terri, le detectaron esclerosis múltiple y le recomendaron vivir en un clima más cálido; el pequeño aprendió el español sin problema alguno.
También fue en México donde inició su formación en el futbol americano con los Carneros de Guadalajara. Cinco años después su familia lo envió al internado Trinity-Pawling School, en Nueva York.
El camino lo llevó de vuelta a la zona del Valle de San Francisco, con Stanford, con el head coach, Jim Harbaugh, quien cinco años después le dio su primera oportunidad en la NFL. “He pasado de Nueva York a  Oakland, a Stanford, pero siempre con la meta de ser mejor”, asegura.
Su suerte cambió en su tercer año universitario: se desgarró el ligamento anterior cruzado y mediano colateral y se fracturó la tibia de la pierna izquierda, lo que lo marginó el resto de la campaña; se recuperó y volvió a ser titular en los siguientes dos años. En su quinta temporada lideró al equipo en tacleadas (109).
Pero esto no fue suficiente para impresionar a los scouts de la NFL que mostraron dudas por sus constantes lesiones. Ahora, con un nuevo head coach (Chip Kelly), Shayne indicó que peleará por quedarse. “Va a ser un año de muchos cambios y espero quedarme con el equipo”.
http://www.excelsior.com.mx/adrenalina/2016/03/13/1080539

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